La Corriente Sindical de Izquierda pide «cautelas»

Publicado en por geluty

La Corriente Sindical de Izquierda pide «cautelas» en el desarrollo residencial de Rubiera Predisa para no destruir empleos

Un proyecto para Naval Gijón que «contradice» su valor patrimonial

 

Las alegaciones

Contrueces

Se pide que la operación prevista en los terrenos de Rubiera Predisa se condicione al mantenimiento de los actuales puestos de trabajo. El Ayuntamiento aumentó la edificabilidad en la zona, donde se construirán 1.200 viviendas, para facilitar el traslado de las instalaciones industriales, dentro del concejo y con los mismos empleos. CSI cree que el Ayuntamiento debe imponer «cautelas», «condicionantes» y «obligaciones» para que así sea

Naval Gijón

CSI recuerda que el catálogo urbanístico de la ciudad reconoce el valor patrimonial del astillero. Un estudio específico decidirá qué instalaciones de Poniente deberán o no conservarse. Sin dicho estudio, el plan especial de Naval Gijón podría ocasionar «daños irreparables», según el sindicato, que reclama su retirada del PGO.

La CSI avisa de que el PGO introduce matices en las obligaciones acordadas con la empresa


La Corriente Sindical de Izquierda (CSI) ha pedido al Ayuntamiento que le ponga condiciones laborales, y no sólo urbanísticas, al desarrollo residencial de los terrenos que Rubiera Predisa ocupa en la zona de Las Quintanas, entre las carreteras de Contrueces y de Pola de Siero. El sindicato considera que la operación debería quedar supeditada al mantenimiento de los 61 puestos de trabajo de la empresa. El nuevo Plan General de Ordenación (PGO) les hace dudar de que vaya a ser así.

Esta actuación ya viene reflejada como PA-CNT-14 en el planeamiento urbanístico de 1998, que permitía construir en la parcela de Rubiera unas 567 viviendas. El siguiente Plan General, en vigor desde 2005, estiró la superficie edificable sobre rasante, hasta ampliar la capacidad residencial del terreno a 1.200 pisos. En el propio documento se admite que «esta edificabilidad es sustancialmente superior a la que equivaldría al aprovechamiento tipo del suelo urbanizable».

Si se mejoraron las condiciones de la operación fue para «proporcionar a la empresa una ligera sobreprima que facilite el traslado de sus instalaciones», alegó entonces el equipo de gobierno. Este tratamiento más ventajoso está directamente vinculado al convenio que el Ayuntamiento de Gijón firmó con la dirección de Rubiera Predisa para garantizar que la nueva fábrica de la empresa se construya dentro del municipio, y con los mismos puestos de trabajo.

El PGO que ahora se está tramitando respeta el escenario urbanístico que se aprobó en 2005 para el polígono de actuación CNT-14, pero introduce un matiz que ha llamado la atención de la Corriente Sindical de Izquierda. Y no precisamente para bien. Donde antes se especificaba que la calificación residencial de las instalaciones de Rubiera Precisa «no conlleva la declaración como fuera de ordenación del uso actual, que deberá continuar su actividad», ahora se dice: «No conlleva la declaración como fuera de ordenación del uso actual, que podrá continuar su actividad».

Según advierte el sindicato, entre «deber» y «poder» existe una gran diferencia. «Todo parece indicar que los progresivos privilegios en el aprovechamiento urbanístico, justificados con el mantenimiento de la actividad y de los puestos de trabajo, revertirán exclusivamente en la propiedad», sospecha CSI. «Con lo que resultaría que los trabajadores habrán servido de excusa para enormes beneficios de sus patronos, sin que éstos tengan ningún compromiso efectivo con ellos. Y todo ello con la colaboración de la Administración municipal», prosigue el sindicato, en una denuncia a la que han dado forma de alegación. El documento de aprobación inicial del nuevo PGO se sometió al juicio de los ciudadanos entre el 8 de agosto y el pasado 22 de octubre.

Entre las 1.436 alegaciones presentadas figura la de la Corriente Sindical de Izquierda, que le saca punta a una operación en la que pocos se han fijado. «Deben establecerse los condicionantes, cautelas y obligaciones oportunas», solicitan los responsables del sindicato, «para que esos beneficios urbanísticos sólo sean posibles si se destinan al traslado de las instalaciones y al mantenimiento de los puestos de trabajo».

No sólo eso. «Los equipamientos dotacionales han desaparecido de la ficha correspondiente a este polígono de actuación», reprueba CSI. Inicialmente, sin embargo, se había establecido que «la edificabilidad iba a ser superior para que pudiera compatibilizarse el desarrollo residencial con una proporción alta de equipamientos públicos y privados». El sindicato cree que el Ayuntamiento, que ya ha dado su aprobación inicial al proyecto de Las Quintanas, debería «recuperar» ese requisito.

Las instalaciones de Rubiera Predisa se encuentran situadas entre el barrio de Contrueces y la Ronda Sur. Su recalificación como suelo residencial contribuye a rematar el borde urbano que separa la ciudad ya consolidada de la parroquia de Granda, transformando una de las principales entradas a la ciudad. La operación está promovida por el grupo sevillano Navicoas, que dispone de una superficie edificable de 120.776 metros cuadrados. Arriba, la fábrica de prefabricados de Rubiera, vista desde el nudo de la Autovía Minera.

Un proyecto para Naval Gijón que «contradice» su valor patrimonial

El plan especial que el Ayuntamiento ha diseñado para Naval Gijón también figura entre las preocupaciones urbanísticas de CSI, una de las formaciones sindicales que más ha luchado por la pervivencia de los astilleros. En sus alegaciones al nuevo PGO, la Corriente manifiesta su disconformidad con un proyecto que «obvia el valor patrimonial» de unas instalaciones históricamente vinculadas a la actividad naval de la ciudad.

Según la Corriente Sindical de Izquierda, la actuación prevista por el equipo de gobierno «rompe la unidad y coherencia del conjunto», además de «entrar en contradicción con el catálogo urbanístico».

En el proceso de información pública al que fue sometido dicho documento los servicios técnicos municipales admitieron parcialmente una alegación que hacía hincapié en la necesidad de reconocer el valor de Naval Gijón como patrimonio histórico industrial del concejo, reconocimiento que lleva consigo la protección urbanística de las instalaciones que el astillero ocupó hasta su cierre, en mayo de 2009.

Un informe específico, en el que deberá intervenir la Consejería de Cultura, decidirá los edificios y elementos que es conveniente conservar. La dirección de CSI entiende que «es necesario promover una nueva redacción del plan especial de Naval Gijón que tenga en cuenta esas directrices».

De lo contrario, asegura el sindicato, el Plan General de Ordenación «generaría un daño irreparable al patrimonio industrial» de la ciudad, al no contemplar la conservación de ningún elemento preexistente. «Se prevé un vial sobre el antiguo dique y edificios barco en una parte de las instalaciones, lo que supone su desaparición», critica.

Lne.es

M. Suárez / M. Castro    Asturbulla, 03-11-2010

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